Sé moderadamente feliz, las grandes alegrías pueden dañar tu corazón

Jan 13, 2018 by

La actriz Julia Roberts lanza una carcajada ante una periodista. DOUG MILLSSTF – AP

Una situación emotiva y feliz o divertida puede desarrollar un síndrome cardíaco en algunas personas

Este problema no se puede predecir y sus síntomas son similares a los de un infarto

En un mundo ideal, las emociones, sobre todo las negativas, deberíamos aprender a controlarlas para intentar que nuestra mente, y también nuestro cuerpo, no se vean gobernados por situaciones desagradables, miedos o ira, que tan negativamente afectan a nuestra salud. Sin embargo, son pocos los que logran aislar su cabeza de las reacciones subjetivas a lo que ocurre en nuestro entorno. Por eso, los datos de un trabajo que publica la European Heart Journal deben tomarse con prudencia y, en todo caso, como información para estar sobre aviso si llega el caso, porque según este estudio las alegrías pueden generar un síndrome cuyos síntomas son parecidos a los de un infarto.

El ‘síndrome del corazón feliz’, tal y como han denominado los autores del trabajo a este problema, es la otra cara de otro conocido como Takotsubo o, según su versión más simple, ‘síndrome del corazón roto’, que se identificó por primera vez en 1990.

Sin ser un infarto, el síndrome tiene los mismos síntomas que un ataque al corazón: dolor en el pecho y falta de aire. Sin embargo, y a diferencia del infarto, este trastorno, con o sin medicación, suele solucionarse en unas dos semanas sin dejar ninguna huella en el músculo. Porque en este caso la alteración que se produce es distinta. “En estos pacientes, las arterias están bien y lo que les pasa es que una parte del ventrículo no se contrae, está dilatada, y tiene la forma de la cesta típica para cazar pulpos en Japón, que se denomina takotsubo, de ahí su nombre, lo que genera los síntomas”, explica Borja Ibáñez, director de investigación clínica del CNIC y cardiólogo intervencionista del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quien publicó en 2003 un estudio que demostraba por primera vez en el mundo que este tipo de síndrome se daba también en europeos y no sólo en japoneses como se pensaba hasta entonces.

La explicación fisiológica que está detrás de este síndrome todavía no se conoce bien. Se piensa que se debe a una liberación importante de adrenalina, por un episodio triste o feliz, y que en personas con sensibilización excesiva a esta sustancia genera una reacción en el corazón como si sufriera un daño similar a un infarto y el corazón deja de contraerse.

Sin embargo, lo que se había visto hasta ahora es que en algunas personas un episodio estresante o desagradable le podía afectar al tejido cardíaco generando un cuadro similar al infarto. Sin embargo, lo que aporta el equipo dirigido por el doctor Christian Templin, cardiólogo e investigador, es la identificación por primera vez del vínculo entre una situación feliz, muy divertida o emotiva y el desarrollo de este síndrome.

Templin, que en 2011 estableció el primer Registro Internacional de Takotsubo, ha analizado los datos de los primeros 1.750 pacientes registrados a través de la colaboración de 25 centros de nueve países diferentes. El objetivo del estudio era ver el tipo de personas que eran más susceptibles a sufrir el ‘síndrome del corazón roto’. Sin embargo, en mitad del análisis vieron que un 4% de la muestra había tenido este problema tras una situación feliz (como una boda, una fiesta sorpresa o un cumpleaños), mientras que en el 96% de los casos el evento precipitador del trastorno cardíaco había sido un episodio triste o trágico, como la muerte de una esposa, un accidente o preocupación por una enfermedad.

Hemos demostrado que el desencadenante para el síndrome de Takotsubo puede ser más variado de lo que previamente se pensaba. A partir de ahora un paciente con este problema puede no ser el clásico ‘corazón roto’ y la enfermedad puede ser precedida por emociones positivas también. Los médicos deberían ser conscientes de esto y también considerar que los pacientes que llegan a unas urgencias con síntomas de un infarto, como dolor en el pecho o dificultad para respirar, pero después de haber vivido una situación feliz o emotiva, podrían estar sufriendo este síndrome”, explica la doctora Jelena Ghadri, del departamento de cardiología del Hospital Universitario de Zurich (Suiza).

No obstante, Ibáñez advierte que los resultados hay que tomarlos con cautela. “Los investigadores iban buscando otra cosa y encontraron esta. Habría que hacer otro estudio que confirmara los resultados“.

Y aunque el especialista español adelanta que no se puede predecir qué persona va a sufrir este problema (que se suele dar más en mujeres de edad avanzada), y tampoco es realista evitar momentos felices o divertidos o controlar las emociones, lo que recomienda “es que ante unos síntomas de dolor en el pecho o dificultad para respirar después de una situación estresante o muy emotiva, las personas deberían llamar al 112. Porque aunque el problema suele solventarse en unas dos semanas es necesario que el paciente esté ingresado porque tiene más riesgo de sufrir una parada cardíaca e incluso de morir”.

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