Granrio, Una Pausa por el Mar Territorial

Nov 26, 2012 by

Hola Amigos: Los invitamos a conocer al escritor Roberto Ramírez Ocampo, quien nos habla de la importancia de los ríos en Colombia y en el mundo y todo lo relacionado con ellos. Hoy, él enfoca el tema en la desafortunada desición que otorgó la Constitución de La Haya a Colombia con relación a nuestro mar territorial. Leamos su valiosa opinión… 

Por: Roberto Ramírez Ocampo

Quedamos desolados los colombianos con la decisión incomprensible de los jueces en la Haya, queriendo ser justos desconocieron realidades.

Los cayos que quedan aislados, se convierten en problema insoluble para todos, puntos de tensión que Colombia con seguridad sabrá manejar mejor y Nicaragua, con la arrogancia de Ortega que tiende a eternizarse y  a utilizar el tema limítrofe como base de campañas futuras, promoverá el amor por la patria y otros argumentos parecidos para que los nicaragüenses sientan que lo necesitan para los que siga empobreciendo.

No podían haber sido menos acertados estos jueces, nos dejaron la tierra, nos quitaron el mar, volviendo sobre un tratado que estaba resuelto. Hoy me falta mi maestro que podía ilustrarme para entender mejor lo incomprensible, por eso no puedo hacer otra cosa que escribir apelando al sentido común, si lo prefieren a mi ignorancia.

Cuando un juez dicta un fallo asegurando conflictos futuros, pierde su investidura. Lo más desconcertante, es que no fue uno solo sino varios, colectivizando un error, que va a generar enfrentamientos entre dos países que hemos estado en guerra por años. ¿Qué estaban pensando? ¿Cómo fueron a desconocer el entorno? Da la impresión que se circunscribieron a tratar lo relacionado solamente con lo internacional, no la historia ni lo social, mucho menos lo económico. Es la híper especialización del médico, que por no entender la condición holística del paciente, solo analiza el corazón, olvidándose del hígado y asegurando la muerte del que fue a consultarlo.

Me preocupa el inicio de la explotación del mar por parte de Nicaragua con la ayuda de Venezuela; dos países sin norte, guiados por el culto a la personalidad de sus mandatarios, hablan de revolución, de pueblo, de banderas, de sueños irrealizables, sencillamente por no tener con quien, ni saber cómo, desconociendo la brecha enorme que les falta para convertirse en líderes. La unión de dos enfermedades políticas, de ninguna manera la alianza de dos pensamientos.

¿Qué hicimos mal? ¿Debimos ir a la Haya? Dos preguntas que no sé responder, y la verdad que hoy es parte de la especulación de los que saben y desconcierto de los que no sabemos. Sin embargo, más allá del territorio, están los que allí viven. Sin duda Nicaragua sumó otro país a su país, tiene un poco más en kilómetros que nuestro departamento del Amazonas, ¿Pero y los raizales? ¿Los hemos tenido abandonados?  Pienso que si, en el archipiélago, han sido consistentes en elegir gentes que llegan a buscar fortuna, y no a servir a sus pobladores, esa conducta sin duda se repite en la mayoría de nuestras elecciones  y nuestros departamentos, por eso quiero pronunciarme  hoy que algunos estamos de luto, para pedirles que se vote a conciencia, que el más olvidado de todos los alcaldes en nuestro país, debe tener condiciones de servicio que nadie ponga en duda, que ser consistentes en trabajar para  atender nuestros problemas es obligatorio, de ninguna manera esperar a la víspera para preguntarse que hacer, con eso no quiero decir que el fallo es el resultado de la falta de atención de nuestros gobernantes, de ninguna manera voy a aceptar la tonta afirmación de un senador que dijo que a nuestros negociadores les faltaba ir en guayabera, para ser caribes, para entender su región y sus problemas, que eso si lo tenía Ortega, el “hábito no hace al monje”,  esa máxima no es parte de la comprensión del senador, en cambio si es grave que estemos permanentemente dando vueltas en torno a una lámpara como los cucarrones, sin saber que hacer, sin abordar los temas fundamentales del país, con la vana esperanza que el gobernante de turno es que el nos va a sacar de la pobreza; absolutamente NO, simplemente no tenemos políticas de estado, la soberbia de nuestros gobernantes les hace pensar que si no cambian el rumbo y crean un nuevo impuesto, o impulsan el país de manera diferente a como lo hacía su antecesor,  no va a pasar a la historia; Hernán Jaramillo Ocampo, intentó en alguna oportunidad ser candidato por su partido, le pregunté ¿Qué piensas hacer si te eligen? Su respuesta empecé a entenderla hace uno pocos años. “NADA” me dijo “Todo está hecho, Gobernar es mantener el rumbo, voy a dedicarme a terminar las obras inconclusas” que lección para este momento, que falta me hace conversar con los que se fueron, que bueno que no están para que no se mueran otra vez.

Concluyo, volviendo al río. Pidiendo desde aquí que al menos con los ríos, con el Granrio, diseñemos políticas de estado que no varíen cada vez que amanece, cada vez que tenemos una idea. Desde luego no estoy dispuesto a esperar que sea el gobierno central el que legisle, en realidad a lo que aspiro, es que cada habitante del río, retire la basura que está a su vista, que se responsabilice él, por su entorno, no que espere para ver quien lo premia, porque como nos pasó con el mar territorial, el castigo va a resultar que nos viene de donde no nos conocen, de donde no nos comprenden, de donde nunca hemos sabido que existían personas interesadas por enaltecer su ignorancia.

Para conocer el BlOG de Roberto Ramírez Ocampo oprima este enlace

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