Duele Nicaragua

Jul 29, 2018 by

Por: Felipe Gomez

A todos nos debería doler Nicaragua, un pueblo herido por el comunismo con ingredientes similares a los que desangraron a nuestra patria hermana Venezuela.

Pueblos que dejaron avanzar ese monstruo engañoso que se disfraza de bien, para hacer un mal aún mayor.

Esa misma bestia que se mimetiza y se hace pasar de aliado del pueblo, para despellejarlo luego y dejarlo morir de hambre.

El afán de perseguir a la Iglesia, romper Sagrarios, pisotear hostias, amenazar de muerte a sacerdotes y obispos, arrancar la devoción del pueblo y atreverse a llamar a la Iglesia “instigadora del pueblo y golpista” ¿no deja ver acaso a ese dragón infernal tratando de destruir la obra Divina? ¿No hemos descubierto acaso que el plan del mal es irse contra los hijos de Dios y la Iglesia?

Abramos los ojos, a veces nos empieza a preocupar la guerra, tan solo cuando toca a nuestra puerta.

Colombia está rodeada en cada esquina de instigadores y populistas ateos, enemigos de la verdad, agresivos mercaderes de ideas de absurdas, que usan las banderas del odio y el resentimiento, para crear desasosiego.

Colombia es un país digno y piadoso, rodeado de gente buena, pujante y capaz.

Debemos crear un cerco de oración, para proteger a nuestro país, hoy y ahora.

No necesitamos congresistas exhibiendo sus partes íntimas, ni agresores que no dejen gobernar.

Necesitamos una patria unida, fiel a Dios, valiente ante la verdad y capaz de oponerse a los engaños de ese tal progresismo que lo único que no deja, es progresar.

¿A algunos les molesta que hable de política? Hay que hacerlo! porque el demonio está entrando por los atrios de las iglesias, para acabar con los jóvenes, destruir la esperanza de los pueblos y tratar de devorar a las familias.

Nicaragua nos debería doler a todos! Así como debería sacarnos lagrimas ver derrumbar el signo de la Cruz de las plazas de España, y ver demoler iglesias en toda Europa.

Es tiempo de abrir los ojos, de permanecer con las lámparas encendidas, la oración en nuestros labios y poner el pan en la puerta del hambriento.

Colombia está llamada a ser luz. Aquí, en nuestro país, debe reinar el Corazón de Cristo y el Inmaculado Corazón de María.

Aquí y en esos corazones llenos de amor cabemos todos. A Colombia le ha llegado el momento de ser guiada por el Príncipe de la Paz, la Virgen Inmaculada y su castísimo esposo San José.

Dios los bendiga
Felipe Gómez

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